Pasaron las evaluaciones y hoy queda sólo el último día lectivo de clase. Haremos algo tranquilo en la ESO y al bachillerato clase normal, que se acostumbran.
Desde que comencé el blog ha habido un pequeño cambio. Empecé hablando de los profesores, que era lo que más me llamaba la atención y poco a poco me fui pasando a hablar de los alumnos, que son un mundo, quizás más rico porque «hacen» más cosas. Tras hablar con algunos profes, especialmente ayer, voy a contar algunas pinceladas de mis «compis».
La profesora embarazada ya tiene tripita, está de cuatro meses.
Una profesora ha perdido la libreta de una alumna.
Una profesora de música ha suspendido a toda la clase.
Un profesor, que tiene guardia conmigo, llega sistemáticamente tarde (20 minutos de media) a dicha guardia, con el consiguiente escaqueo.
Le presté mi calculadora a una profesora y me la ha perdido.
Al menos tres profesores vienen al instituto en bicicleta.
El profesor que se tomó el Valium y tuvo el
problema con la puerta es adicto a la cafeína y en un grupo en que le suspenden todos menos 3 ha puesto un 5 a toda la clase, incluso a los que habían sacado 1,3 o similar o 6. ¿Por qué?, le pregunté. "Porque así canta más". A éste lo veo nervioso.
Cierto profesor cambia sistemáticamente de aula la televisión del aula de idiomas sin avisar provocando las pertinentes molestias las profesoras de inglés (el departamento está formado sólo por mujeres, al igual que el de castellano). Por lo tanto, este profesor no-de-inglés ¿qué hace cogiendo esa tele?