Mostrando las entradas con la etiqueta IES Supersimétrico. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta IES Supersimétrico. Mostrar todas las entradas
viernes, 15 de diciembre de 2006

El último día

El viernes no se ha hecho tan largo como me imaginaba. Infuye que el cielo está gris; así parece más pronto de lo que es y salir a las 14:30 no parece tarde. No ha habido nada nuevo bajo el sol (o bajo las nubes). He hecho el examen, no ha aprobado nadie, pero con las notas del examen anterior suspenden sólo 4 de 20.

La guardia ha sido movidita por lo que no he podido corregir en ella todos los exámenes. Han aparecido cuatro alumnos que decían que el profesor Tal Cual no había venido y que después no tenían clase. Tras investigar en el libro de los horarios de los profes y de grupos esa información ha resultado ser una trola inmensa. No entiendo bien qué pretendían exactamente, si irse antes de tiempo o evitar una falta... no sé. Al final se han llevado partes escritos a casa.

Por suerte, mi grupo de 4º, el malo, el que tengo a última hora, se había ido de excursión y sólo han venido 4. Los he dejado a su aire por el aula mientres corregía el resto de exámenes. He pasado todo al archivo de excel y éste, al ordenador. No he pasado las notas al tamagochi y me he despedido sólo de los colegas del departamento. Adieu.

jueves, 14 de diciembre de 2006

Paz en el mundo

Calmemos los acalorados ánimos con un bonito poster soviético.

«Para el mundo, paz»

miércoles, 13 de diciembre de 2006

Garin vs. Sustituyenda

Llegué tranquilo a la reunión de departamento después de vegetar en mi querida biblioteca. Allí, entre 6 profes de mates que no había visto en mi vida está la sustituyenda. ¿Qué hará aquí? Me siento cerca de las profes con las que hablo más y también al lado de la jefa de departamento. Se comentan cosas e ideas sobre la programación de los distintos cursos; se hacen anotaciones. Yo no sé bien qué pinto allí. Se reparten unas listas con los alumnos que tienen las mates pendientes y la jefa de depto le da la lista a mi sustituyenda (cosa que me parece lógica, pero entonces, ¿para qué me dijo que fuera yo a la reunión?). La jefa la había citado también a ella.

Bien, pasa la reunión y la sustituyenda me dice de quedar el viernes, en la guardia, para que le comente cosas de los cursos. Pero no puede ser porque en esa guardia tengo que corregir el examen que tengo ese mismo viernes. Me dice que tengo que dejar las notas puestas; claro, por eso mismo tengo que corregir ese examen. Las notas se ponen a través del tamagotchi, en vez de mediante el ordenador, pero nadie sabe cómo hacerlo porque lo han habilitado por primera vez este año. Lo gracioso es que la sustituyenda pretendía que además de dejarle las medias hechas y separado todo por conceptos, procedimientos y actitudes (cosa que ya tengo hecho), le pusiera las notas en el tamagotchi. "Pues no tengo tiempo para eso" digo; «¡Ni de coña! pero, ¿de qué vas?» pienso. Protesta diciendo que ella no sabe manejar el cacharro. Se siente. Encima que me voy a pegar el atracón corrector para corregir los 20 exámenes en una hora de guardia (que ni siquiera sé si voy a tener libre) no me parece bien que exija eso.

No sería más que una anécdota si no fuera porque al salir del departamento me dice que incorporarse el lunes nos provoca molestias a los dos. ¡Vaya, pobrecita! Resulta que llegará con las notitas puestas para dar tres días de clases (pues los dos últimos son de actividades) y cobrando las navidades. ¿Y por qué no te incorporas en enero? "Diría que a mí me molesta bastante más." Fue mi respuesta. ¡Venga ya! ¡Ganas me dan de no corregir los exámenes! Pero no soy tan rastrero. Que aprenda a usar el cacharro ya es suficiente. Además hay un marrón que le dejo en herencia por capulla; lo iba a solucionar pero a tomar por culo. Ya me ha cabreado.

lunes, 11 de diciembre de 2006

Pensamientos que ningún viento se lleva

Esta es mi última semana de curro en este año. No hay vuelta atrás, el 15 (un viernes que promete ser el más largo del mundo) me tomaré unas vacaciones forzadas hasta al menos el 8 de enero, día en que quizás me llamen para volver al ruedo. Desgraciadamente esta última semana me siento distinto, sé que ya no habrá continuidad con los chicos; da un poco la sensación de que no importa lo que haga, cómo corrija, cómo se comporten en clase. Además de preparar las clases y corregir los exámenes que tengo pendientes, tengo que luchar contra esa sensación de antiprofesionalidad. Qué fastidio.

Pero en el fondo es distinto. No tengo la misma ilusión porque ya no puedo planificar nada. Todo, el lunes próximo, será distinto para ellos. Y además están las evaluaciones. Por suerte para mí y por desgracia para los chicos y el resto de profes, será mi sustituyenda quien tenga que estar en ellas. Yo, por mi parte, le dejaré las notas puestas y algunos comentarios sobre ciertos alumnos: trabajo por el que no me van a pagar.

Y mañana guardia a primera hora (si no me duermo).

lunes, 4 de diciembre de 2006

Emergencia

Estaba explicando las propiedades de las raíces n-ésimas cuando, a falta de diez minutos de que acabara la clase, suena una alarma muy rara, distinta del timbre de cambio de clase. Miro el reloj y luego a los alumnos que, curiosamente, están callados. Pienso que van a hablar por megafonía pero no es así. Finalmente les pregunto que qué es esa sirena.
Alumna habladora: Ah, es lo deeee... eso... ehhh... lo del incendio ese.
Garin: Un simulacro.
Alumna habladora: No, es cuando no hay un incendio pero suena la alarma. Un simulacro.
Garin: (mmmmmm) Y entonces, ¿qué? ¿Hay que ir fuera o algo?
Otro Alumno : Qué va. Está muy lejos. Nos quedamos aquí.
Garin (levemente asombrado): Ehhh. Bueno, nos quemaremos todos juntitos aquí.
Alumnos: Vale.

Sigo con las raíces pero veo que el reloj no funciona; son las 11:45 desde hace más de 5 minutos. No debí haberme tomado un té al limón de la máquina de Cafés Psicodélicos™. Siempre que me tomo algo pasan cosas raras. Al final algunos empiezan a decir que ese timbre era el del final de la clase, pero yo sé que no. Sigo adelante con la clase pero tengo la sensación de que está pasando algo raro: no atienden igual, miran hacia abajo... Les pregunto si ya pasó la hora, pero como para fiarse de ellos. Me dicen que no lo saben (yo creo que por pura pereza de mirar el reloj). Al final me canso y les digo que me voy y se despiden de mí tan simpáticamente. En la puerta me encuentro a la profe de Alternativa, esperando. Resulta que me he comido casi 7 minutos de la clase posterior.

Pero aún hay más. En el hueco que tenía después me he fotocopiado un problema "de pensar" que quiero dar a los terceros para el puente. Mañana lo pondré aquí también ¿creíais que no habría deberes? Mwajuajua. Eso sin problema pero andando por el pasillo noto un cierto olor a quemado. Bajo a la planta baja y allí también se nota. Se ha chuscarrado el ascensor, no sé si con alguien dentro jejejeje. La verdad es que yo ya me veía evacuando pero aquí nadie ha dicho nada. Se ha ido la luz un par de veces y los relojes se han detenido en las 12: 27. El timbre ya no funcionaba.

A última hora he tenido clase con un grupo muy bueno, pero parecía que alguien había fumigado el aula con el gas de la risa. No paraban, y es que hasta yo me estaba partiendo la caja. No sé qué pasaba exactamente; menos mal que atendían y copiaban todo y hacían los ejercicios pese a las risas. Cuando ya me han dicho que era la hora de irse les he mandado recoger. En ese momento ha sonado el timbre y el reloj ha recuperado su hora normal. Jamás he visto unas agujas de reloj que se movieran más rápido. Eso sí que ha sido la risa (esto es la crema, que dicen ellos).

miércoles, 29 de noviembre de 2006

IES Supersimétrico

Hasta ahora no había hablado del instituto, del edificio me refiero. No sé qué tendría en la cabeza el fulano que lo diseñó pero si la simetría aporta belleza a los edificios, aquí se ha pasado tres pueblos.

Para dibujar los planos, el tipo hizo el croquis de una pequeña porción y luego copy&paste una y otra vez. ¿Qué pasa entonces? Pues que cuando caminas por un pasillo y vas pensando en tus cosas y, por error, te olvidas de dónde vienes estás perdido, estás desorientado. Miras desde todos los ángulos y todo parece igual. En vez de relojes debería haber brújulas. Y como se te ocurra volver para desandar tus pasos jamás volverás al punto de partida. Es un IES Laberinto, un IES Distorsión-espacial.

El primer viernes que hice el tour me acompañó un profesor que llevaba ya unos cuantos años allí, y aún se perdía. En ese momento pensé que era una broma. Cuando ayer lo vi arrástrándose por el suelo, desesperado porque llevaba dos días en el insti sin comer ni beber, vagando como el holandés errante me empecé a tomar en serio el asunto.

Pero, en serio lo escribo, la supersimetría del instituto es una trampa. La semana pasada iba por una de las muchas escaleras y oí a un par de chicos que hablaban y de pronto se paraban. Nos hemos perdido, dijeron, y volvieron sobre sus pasos. Los alumnos del IES son como ratones en un laberinto con queso al final. Deben salir todos superlistos (y los profes también).

La primera semana, a pesar de que el viernes de la adjudicación ya había localizado los baños, no conseguí encontrarlos. Tuve vergüenza para preguntar y además quería encontrarlos yo. Al final lo hice.

Hay al menos cuatro pasillos que cruzan el insti de parte a parte (o eso parece) y todos son idénticos. Si a esto le añadimos que los pisos son idénticos y que por algún extraño azar las ventanas que deberían dar al exterior no parecen dar al exterior es imposible saber dónde está uno exactamente. Las escaleras que comunican los pisos están como desacopladas. Esa es la única referencia para saber en qué piso estás. Es raro raro raro.

martes, 28 de noviembre de 2006

Zzzzzzzzzz

Incomprensiblemente anoche me puse la hora de la alarma mal, me la puse una hora tarde. Esta mañana todo iba bien hasta que cuando pongo el móvil en silencio veo que son las 8 y algo. ¡Y yo tenía guardia a las 8!. Por poco no llego a la siguiente clase porque son de 50 minutos.

Luego, en el recreo , veo que me han puesto falta a mí y otro tipo. Pregunto por ahí si debo justificarme o no. El consejo es hablar con uno de los jefes de estudios (la de bach en concreto). Al final de la jornada miro en la hoja de las guardias y veo que el otro tipo se había tachado la falta y había firmado. La verdad es que si no hubieran escrito FALTA hubiera firmado y ya está pero ya que está señalado pues, bueno, he faltado. ¿Tan importante es no faltar? ¿Me van a castigar si no llevo la justificación de mis padres? Tras la charla con la jefa de turno, ningún problema, me justifica la ausencia y ya está.

Recogí las libretas de mi mejor curso y me he dado cuenta de que desde que estoy en el insti la llevan fatal. Está todo desordenado, con tachones, con lápiz, escrito al revés (es decir boca abajo, en serio). Yo he flipado. Y con la sustituyenda todo ordenadito, los enunciados copiados, los ejercicios corregidos, los márgenes respetados. Hay que hacer algo. Estoy sorprendido.

lunes, 27 de noviembre de 2006

Sin vacas de Navidad

Otro día normal. Al menos esta vez los cuartos se han portado pasablemente y eso a pesar de "que es lunes y no apetece dar clase". Pero, bueno, como les iba saliendo los ejercicios, han hecho algo de ganas y se han animado un poco.

Llamé a mi sustituyenda para ver el tema de las vacaciones de navidad. Malas noticias. Se reincorpora el 18 de diciembre. Me dijo que no le es posible alargarlo más, por motivos económicos. Ignoro cómo de cierta es esa excusa pero no puedo hacer nada, depende totalmente de ella. Bueno, yo dejaré todo arreglado y ella se comerá las evaluaciones que hay esa semana. Como ya dije por ahí, aprovecharé esa semana para estudiar a marchas forzadas el binomio opos/tesina.

viernes, 24 de noviembre de 2006

El día más largo

El día más largo de la semana ha pasado sin pena ni gloria. Por suerte, han faltado algunos del 4º a última hora y al ser pocos se podía controlar la clase. Los he puesto a trabajar en clase y bueno, ha sido soportable. Hablé con la chica pesada y tras una charla, no de bronca sino hablando seriamente, me dijo que se comportaría desde ahora mucho mejor. Ya veremos. De momento hoy se ha comportado de manera ejemplar.

Toca el timbre y bajo el sol, con la chaqueta en el brazo, con las manos manchadas de tiza y con una sonrisa cansada en la cara camino hacia la oscura y tibia entrada de metro.

jueves, 23 de noviembre de 2006

Mi rodilla

Fui al médico esta mañana porque tengo la rodilla un poco estropeada. Me molesta si hago ejercicio. Por desgracia la hora de la cita no me coincidía con ninguna clase y no he tenido que faltar. Tras una exploración resulta que tengo una artrosis no-sé-qué. Yo ya pensaba que el médico me iba a dar un andador. Tengo cita para dentro de un poco más de dos meses —como es habitual— para hacerme rayos X. Tengo la rótula como si tuviera 80 tacos. Qué depre.

Hoy en el insti me lo he pasado bien. Por supuesto los del repaso de bach no se han pasado por el aula y los 4os se han portado moderadamente bien; es decir, que si les llamaba la atención cada dos por tres, se callaban y podía explicar. En uno de ellos he expulsado a una chica que es repetidora, y ya lo sabe todo. Entonces no presta la más mínima atención y molesta al resto. En un momento dado estaba peleándose con una compañera por la calculadora; le he mandado que se cambie de sitio y se ha negado. Ya no he aguantado más y la he expulsado. En el tamagotchi le puse amonestación y luego le he escrito un parte que mañana le daré. ¡Es superpesada esa chica!

miércoles, 22 de noviembre de 2006

Violencia

De pie en el metro, con la mochila entre las piernas, bien sujeta, estoy agarrado a la barra amarilla. El vagón está lleno, más aún, está relleno, de personas que van a currar. Doblo el cuello un poco y miro por encima del hombro de una mujer hacia las páginas del periódico gratuito que está leyendo. A todo color y ocupando las dos páginas centrales hay noticias de acoso escolar, maltrato a profesores y maltrato entre alumnos (concretamente una agresión con un cutter). ¿Hay más sensacionalismo ahora o es que de verdad está incrementándose la violencia en los centros?

Llego al insti y a mi primera clase me llegan solo la mitad (en esa clase tengo de dos grupos). La otra mitad, correspondiente a una clase, está en una charla acerca de la violencia. Qué apropiado, ¿no?

Acaban mis clases y me quedo hablando un poco con un profesor que iba a dar una charla acerca de no sé qué noticias relacionadas con el profesorado en general, pero no interino. Va a haber elecciones sindicales. Me cuenta que hay novedades en el proceso de oposición: aún está en fase borrador. En la sala de profes había cerveza, cacaos, chorizo, queso, aceitunas.... He aprovechado la charla para almorzar como dios manda. : ) He conocido a una compañera, de Ciencias Sociales, que ha empezado hoy. Me quedo alucinado cuando me dice que llevaba 10 años en la bolsa esperando a que la llamen. Cuando entró estaba la 84. ¿Es posible esto? Me parece exagerado, pero ¿y si lo es? Esto me hace pensar que tengo suerte al coincidir que en mates somos pocos y que hay muchas horas a la semana en todos los cursos; la bolsa corre rápido.

martes, 21 de noviembre de 2006

Garin returns

Tuve guardia a primera hora, guardia de verdad, no de biblioteca. La tenía con dos profes más bastante mayores. Uno de ellos se ha metido en una clase, yo esta vez me he librado. La profe que se ha quedado en la sala de profes conmigo es simpática pero no paraba de hablar de que conocía a no sé quién de consellería y no sé quén del gobierno porque estudiaron juntos. La verdad es que a mí me la sopla pero le asentía con la cabeza. Incluso me ha contado que estuvo liada con cierto profesor (aún en acitvo) de la facultad de matemáticas, ja ja ja ja. Sea cierto o no, ja ja ja ja.

Llegó la hora de entrar en el 4º. Entro y los alumnos hacen el ruido habitual. Borro la pizarra, paso lista y cuando consigo silencio les suelto lo del examen sorpresa. Pero así, sin delicadeza ninguna: separad las mesas, sacad un folio: examen sorpresa. Todos dicen: ¡Noooooooooooo! Ja ja ja ja (venganza!!) Y después de unas protestas se separan y les pongo dos ejercicios muy típicos en la pizarra. Tras 15 minutos los recojo y los corrijo en la pizarra. Después de eso hemos corregido un ejercicio pendiente (sacando a los más malos según iban hablando) y por último hemos visto muy poquito de raíces. Hoy no es que se hayan portado bien, pero se les podía soportar. Hoy ha sido algo normal.

Las siguientes clases se pasan más o menos rápido y ya me vuelvo a casa. Mañana hay una reunión sindical y me han invitado a participar "sobornándome" con una cerveza. Je je. Ya veremos si me apetece. Por cierto, la biblioteca ya tiene día fijo: el miércoles. He ido a hablar con el jefe de estudios pero no estaba; en su lugar he encontrado a la jefa de estudios para ciclos; la mujer que me enmarronó el viernes. Tras una charla, también inútil, en la que ha quedado claro que ella es la jefa y que hace lo que le salga de la figa, sé que mañana tengo biblioteca hasta nueva orden. ¿Y cuándo pensaban decírmelo? Qué mal me cae.

Hoy voy a ver Scoop, de Woody Allen. A ver qué tal está.

lunes, 20 de noviembre de 2006

La charla inútil

Hablé con el jefe de estudios. Dice que sí, que hay que reestructurar las guardias pero que en las que estoy ya hay muy poca gente. Sobreentiendo que me quiere endosar 3 guardias cuando con 18 horas lectivas, debo tener 2 y una de biblioteca. Entonces me apresuro a añadir que la guardia de biblioteca no se me puede cambiar por una de clase. El tío duda y no sabe que decir; no tiene ni idea. Mañana tengo una guardia y de momento la haré. La guardia del miércoles en principio será la de biblioteca pero no hay nada seguro. Qué descontrol; esto me mosquea bastante.

Por otro lado el resto del día ha sido un poco horroroso; una clase fatal y otra genial. Al menos ha sido en ese orden. En un 4º nadie quería hacer nada; he tenido que cambiar de sitio a tres personas; parar la clase para echar reprimendas a todas horas y para colmo, alguien hacía ruiditos como de pájaro. El colmo ha sido cuando una alumna, al llamarle atención porque no atendía y preguntarle si me había atendido, me ha respondido que no, que no me había atendido. Me ha faltado un pelo para expulsarla.

El próximo día les voy a poner un examen sorpresa de unos 20 minutos.

Menos mal que la siguiente clase ha sido estupenda. Están siempre callados, puedo comentar cualquier cosa y no se distraen, vamos, que la relación es fluida y además de buen rollo, y muy respetuoso. Perfecto. ¿Cómo puede haber ese contraste?

¿Dónde está mi biblioteca?

Estoy en el departamento de mates. Tengo una hora libre y he ido a investigar el marrón de las guardias. Resulta que la jefatura puede mover las guardias por motivos de necesidad. Es cierto que ese viernes hay poca gente de guardia-no-de-biblioteca y que entiendo que haya que cambiarlas pero esas no son formas. Yo todavía no sé dónde está mi biblioteca. Y ni de coña pienso hacer tres guardias. Aquí nadie se va a preocupar por ti, por supuesto. Dentro de una hora y pico voy a hablar con el jefe de estudios porque ahora mismo está en clase. A ver si enseñándole mi terrorífico horario consigo mantener la biblioteca el viernes.

viernes, 17 de noviembre de 2006

Por fin es viernes (y por la tarde)!!

Comienzo como acabé el anterior post. Soy un quejica. No se han portado tan mal. La verdad es que no se ha hecho tan pesado, quizás porque ya iba mentalizado.

La mañana empieza con prisas por que he estado a punto de perder el metro. El cielo estaba nublado y hacía un cierto fresquito. Voy armado con un paraguas, una bufanda y abrigo. Entro en el centro y cojo el odiado y útil tamagotchi.

En el recreo me tomé el Café, que es como las espinacas para Popeye. Así, con fuerzas renovadas me pude hacer con el cuarto y el tercero que venía después. Sin embargo, un marrón se cernía sobre mí. Llevaba 10 minutos en la guardia de la biblioteca, que se suponía que iba a ser un oasis de calma, cuando una profesora o jefa de estudios o no sé qué llega con una hoja y me dice que tienen que redistribuir las guardias porque no hay profesores suficientes y han faltado tres. Me enseña la hoja y mi sustituyenda tiene una flecha que apunta a otro hueco del horario. ¿Cómo que no hay profesores suficientes? ¿Pero quién hace estas listas? Resulta que según pasaba el curso hay personas que se la han quitado de ahí; además hoy algunos profesores se han ido de actividad extraescolar. Hoy me meto en la clase pero la semana próxima voy a investigar. Se me ha puesto una mala hostia.

Me han dado una PDA de esas y las instrucciones. Creo que he hecho bien la cosa pero que las instrucciones no coincidieran con el modelo de cacharrito no ayudaba mucho.

En la última clase, un momento interesante. He pillado a uno de los alumnos con una tiza en la mano lista para tirarla a algún sitio. Lo miro fijamente y se queda quieto. Le extiendo la mano y me da la tiza. Bronca: que si es que tiene 10 años, bla bla bla... El resto de la clase seguía hablando bajito. Veo el cacharro de las tizas, pegado a la pared y desde el medio de la clase lanzo la tiza y se cuela. Disimulo la sorpresa y la clase se calla. Silencio absoluto. Sigo con la clase como si nada.

Como viene siendo habitual, vuelvo a la parada del metro con el paraguas en la mochila, el abrigo y la bufanda en el brazo y asfixiado de calor. Jodido clima semitropical.

jueves, 16 de noviembre de 2006

La huelga

La huelga no ha hecho estragos entre los alumnos de mis grupos salvo a última hora. En uno de ellos sólo faltaban tres y los chicos oponían bastante resistencia a dar clases con la excusa de que "faltaban muchos". Pero con un poco de insistencia (puedo ser muy cabezón cuando me lo propongo) hemos pasado al tema de los números reales. Ha sido una clase cansada, sí señor.

A última hora, ya ha sido otra cosa. Entonces los alumnos que han asistido han sido 4. Pues por pringaos, los he tenido en clase sin hacer nada. Claro, no iba a seguir con la materia, y todo sea dicho, no me apetecía mucho. Los tenía calladitos y quietos en sus sillas. Me protestaron diciendo que se aburrían; la alternativa era dar clase. Silencio de nuevo. Cuando quedan 5 minutos levantamos el campamento y a casa. Tengo la cabeza fatal; ya van dos días que casi me llevo el tamagotchi a casa. Esta vez me he acordado justo después de pasar el billete del metro. Después de las maldiciones de rigor he vuelto a dejar el maldito trasto.

He visto en la sala de profes que hay unas PDA's o algo que lo parece, de color blanco. En el casillero, tenía un papel informando sobre unos cacharros para los profes de guardia. Con él pasarán lista en las clases donde falten los profes y podrán hacer otras maravillas. Como ya me iba no he indagado más. No sé si mañana tendré tiempo/ganas de enterarme.

Aviso; mañana tomaré el Café de la psicodeliaTM porque si no no aguanto. Sólo deseo que llueva y truene, a pesar de las molestias que supone eso en el metro, para que los niños estén algo más pasivos. Bueno, soy un quejica, seguro que no se portan tan mal.

miércoles, 15 de noviembre de 2006

Sardinas en lata

El día hoy ya ha sido más normal. Me he encontrado con algunos "elementos conflictivos" que no habían venido ni ayer ni el lunes. He tenido por fin al último de mis grupos y creo que es el peor con diferencia. De hecho, hay un tipo al cual me gustaría atarlo a una silla, tenerle los ojos abiertos, al estilo de La Naranja Mecánica y hacerle ver millones de ecuaciones mientras suena música del bueno de Ludwig Van. Por lo demás bien. Hoy me he abstenido de tomar café de la máquina de las psicodelias así que no ha pasado nada destacable.

Después de acostumbrarme a ir en coche a todos lados, coger el metro es casi un castigo. Hoy, como todos los días, me imagino, tenía el modo lata-de-sardinas activado. Tampoco sería tan grave, uno se abstrae y ya está pero esta mañana me ha tocado una serie de personas alrededor que se habían pasado con la colonia. Se ha formado una mezcla odorífica que me trasportaba a la náusea (ahí va eso). Como ya es costumbre, vuelvo con el sol clavado en la espalda y la bufanda que parece una cadena de plomo.

Una buena noticia: mañana hay huelga de alumnos.

martes, 14 de noviembre de 2006

La madonna

Estaba sentado en un banco del andén de la estación del metro. Era la una y diez de la tarde. El estómago ya comenzaba a rugir y mi bufanda era un auténtico estorbo porque hacía un cierto calorcito, más que nada humano. Relajado después de haberme liberado de la sesión docente miro a las personas del andén de enfrente. Mucha gente con gafas de pasta y con ipod, mujeres que podrían ser mi madre con pantalones cortos, jersey atado a la espalda y gafas king-size, un hombre con un turbante azul celeste también king-size. Pero justo enfrente se ha sentado una chica morena que ha levantado la cabeza y ha adoptado exactamente la posición de la madonna de Munch. Era idéntica, durante un segundo. Qué sensación más rara. Debo dejar de tomar café de la máquina de la sala de profes.

Estoy disfrutando dando clase. Los alumnos son extremadamente buenos; tanto que empiezo a sospechar. No puede ser normal. No tengo que levantar la voz. Basta alguna alusión directa para que callen, se les ve interesados, no son muy mediocres. De hecho, hay alguno bueno. Esto compensa el horario catastrófico. Pido que hagan un ejercicio: oigo el clack del reloj; veo a todos escribiendo, pidiéndose la calculadora en voz baja. Me paseo por el aula, que es en general pequeña. Me he adaptado, esta vez, muy rápido. Estoy sorprendido.

lunes, 13 de noviembre de 2006

Relojes y relax

El primer día en el nuevo insti ha sido muy bueno. Como entraba algo más tarde he ido con bastante tiempo y he podido conseguir la llave de las aulas y departamento antes de dar clase. Estoy sustituyendo a un sustituto que ha emigrado a otra comunidad autónoma. Como el viernes ya estuve explorando un poco por ahí, ya me conozco el insti y consigo no perderme.

He dado dos clases y se han portado muy bien; suelen hacerlo el primer día. Algo que me llama la atención de este instituto es que está lleno de relojes, todos ellos idénticos. En cada clase hay uno; en cada departamento hay uno, en la sala de profes otro. Quizá en el baño, si me fijo, encuentro otro. Cada vez que el segundero da una vuelta el minutero se mueve su 1/60 de vuelta con un chasquido ¡clack!. Cada sesenta segundos: ¡clack! ¿Cómo será hacer un examen en esas condiciones?

También usan tamagotchi pero eso ya no es problema alguno. Me he dado cuenta de que lo usan porque se lo he visto a una profe que iba por el pasillo, nadie me había dicho nada. Pero bueno, ya está arreglado. Mi horario no es excesivamente malo pero no es ni de coña bueno. El viernes tengo 5 horitas de clase, siendo una de ellas a última hora. El mejor momento para dar matemáticas.

El departamento está bastante bien, mejor que en el último sitio. El ordenador parece relativamente nuevo. En la sala de profes hay máquina de café y de agua, de esa con grifo y garrafa de nosecuántos litros. Me ha llamado la atención que al lado de la máquina de agua, de la que sale también agua casi hirviendo, había una caja de infusiones; en concreto valeriana. Ja ja ja. Hay que relajarse. En la máquina de café, en el display pone: tómese un momento de relax. Claro que sí.