
Estaba explicando las propiedades de las raíces n-ésimas cuando, a falta de diez minutos de que acabara la clase, suena una alarma muy rara, distinta del timbre de cambio de clase. Miro el reloj y luego a los alumnos que, curiosamente, están callados. Pienso que van a hablar por megafonía pero no es así. Finalmente les pregunto que qué es esa sirena.
Alumna habladora: Ah, es lo deeee... eso... ehhh... lo del incendio ese.
Garin: Un simulacro.
A
lumna habladora: No, es cuando no hay un incendio pero suena la alarma. Un simulacro.
Garin: (mmmmmm) Y entonces, ¿qué? ¿Hay que ir fuera o algo?
Otro Alumno : Qué va. Está muy lejos. Nos quedamos aquí.
Garin (levemente asombrado): Ehhh. Bueno, nos quemaremos todos juntitos aquí.
Alumnos: Vale.
Sigo con las raíces pero veo que el reloj no funciona; son las 11:45 desde hace más de 5 minutos. No debí haberme tomado un té al limón de la máquina de Cafés Psicodélicos™. Siempre que me tomo algo pasan cosas raras. Al final algunos empiezan a decir que ese timbre era el del final de la clase, pero yo sé que no. Sigo adelante con la clase pero tengo la sensación de que está pasando algo raro: no atienden igual, miran hacia abajo... Les pregunto si ya pasó la hora, pero como para fiarse de ellos. Me dicen que no lo saben (yo creo que por pura pereza de mirar el reloj). Al final me canso y les digo que me voy y se despiden de mí tan simpáticamente. En la puerta me encuentro a la profe de Alternativa, esperando. Resulta que me he comido casi 7 minutos de la clase posterior.
Pero aún hay más. En el hueco que tenía después me he fotocopiado un problema "de pensar" que quiero dar a los terceros para el puente. Mañana lo pondré aquí también ¿creíais que no habría deberes? Mwajuajua. Eso sin problema pero andando por el pasillo noto un cierto olor a quemado. Bajo a la planta baja y allí también se nota. Se ha chuscarrado el ascensor, no sé si con alguien dentro jejejeje. La verdad es que yo ya me veía evacuando pero aquí nadie ha dicho nada. Se ha ido la luz un par de veces y los relojes se han detenido en las 12: 27. El timbre ya no funcionaba.
A última hora he tenido clase con un grupo muy bueno, pero parecía que alguien había fumigado el aula con el gas de la risa. No paraban, y es que hasta yo me estaba partiendo la caja. No sé qué pasaba exactamente; menos mal que atendían y copiaban todo y hacían los ejercicios pese a las risas. Cuando ya me han dicho que era la hora de irse les he mandado recoger. En ese momento ha sonado el timbre y el reloj ha recuperado su hora normal. Jamás he visto unas agujas de reloj que se movieran más rápido. Eso sí que ha sido la risa (esto es la crema, que dicen ellos).