Enfrentamiento
Ahora está al lado de otro que es el mejor de la clase pero también es un cabroncete de cuidado. Al alumno este (lo llamaré Alumno) le gusta pinchar a los demás y fastidiarlos para luego esconder la mano que tira la piedra. Empieza a molestar al grandullón y éste se mosquea, con razón. Cambio a Alumno y, cuando se levanta para mover la mochila y los libros le da en un golpe en el hombro al grandullón, golpe al cual responde y ya está liada la escalada de la agresividad. El grandullón se levanta enfadadísimo moviendo las mesas y el otro le vacila. Va hacia él como un poseso y apenas puedo contenerlo agarrándolo del brazo porque las mesas, sillas y papeles vuelan y casi me impiden llegar a él. Le grito en la cara que está expulsado y que tiene una amonestación; lo mando al cuarto de los castigados. Cuando sale de la clase, lo hago yo también detrás de él y le echo el típico sermón. Le digo que tiene un parte grave.
—Y él, ¿qué? Él también me ha querido pegar. Pónselo a él también. Si me lo pones a mí, a él también, etc etc.
—Eso no es cosa tuya. Ahora, al cuartito. ¡Largo!
Y entro en el aula cerrando con un portazo que casi saco la puerta del dintel y me dirijo directamente a Alumno que está sentado mirando el libro.
—Tú, te vas a hacerle compañía al cuarto. Tienes un parte leve.
Y se pone a suplicarme. Que no se lo ponga, que no lo hará más, que ha sido sin querer. Yo oigo llover. Finalmente se le humedecen los ojos y siento una mezcla de culpa y felicidad.
—Garin, por favor, no me lo pongas que hoy ha sido un día muy malo; que me han puesto una multa con la moto.
Pero no cedo y se levanta medio llorando.
—¿Puedo recoger?
—No.
Sale.
Al minuto vuelve pidiéndome de nuevo que no le ponga el parte. Lo ignoro.
La clase, desde ese momento transcurre en perfecto silencio, algo deteriorado cuando vuelve el Elemento de su charla profesoral. Luego hablo de él.
Acaba la clase y se van todos. Me quedo en el aula con las luces apagadas, la puerta abierta y sentado en la silla que está de cara a la puerta, a esperar. Viene Alumo y recoge en silencio; viene el grandullón silbando la canción de Verano Azul y recoge. Yo, callado. Al rato, cuando casi lo tienen les digo que hay deberes y señalo la pizarra. Lo anotan. Y ahora viene lo bueno: el diálogo de besugos.
El grandullón me pregunta si les voy a poner los partes y les contesto que claro que sí.
—Y, ¿por qué?
—Es que no lo sabes.
—No.
Silencio.
Alumno vuelve a contener las lágrimas y me dice otra vez lo de la moto.
El grandullón dice que ya han hecho las paces y son amigos otra vez. Que por eso les tengo que quitar el parte.
—No— digo.
—Podrías ser como los demás profes, que son amables.
—O sea, que no soy amable.
Duda un poco.
—Pues no.
—No soy amable porque no te quito el parte.
—Eso es.
—Ajá.
—Y además eso era una cosa entre Alumno y yo. Tú no tienes nada que ver.
Ya me harto.
—Siempre hay que estar llamándote la atención: saca el libro, saca la libreta... no paras de hablar y de molestar y en cuanto entras en clase, tiene que ver conmigo; si ocurre algo como lo que ha ocurrido hoy me molestas a mí, molestas a los demás compañeros y revientas el curso de la clase. Nos afecta a todos. El mal ya está hecho.
—Pero no lo volveremos a hacer.
—Es lo que debe pasar.
—¿Nos quitas el parte?
—No.
—Pero ya somos amigos y nos hemos disculpado.
—Os habéis disculpado entre vosotros... y conmigo, ¿qué?
—Contigo qué de qué.
Suspiro.
—Perdón —dice Alumno con la boca pequeña.
—Perdón —dice el grandullón con la boca todavía más pequeña—. ¿Nos quitas el parte ahora?
—No. Ya no se puede quitar.
—¡Es injusto!
—Ah sí, que te ponga un parte por lo que has hecho es injusto.
—Pero ya hemos reflexionado; no lo haremos más —dice Alumno.
—Mira, si yo robo un ordenador en Media Markt y me pilla la policía y les digo que lo siento, que no lo haré más pero que me quedo con lo que he cogido. ¿Qué te parece?
—¡Garin, que no hemos robado nada! —exclama el grandullón.
—Salid del aula que tengo cerrarla.
—Pero...
—Fuera. Vamos.
En otro orden de cosas, resulta que el Elemento quizás no llegue a ser expulsado (y tiene 5 partes) porque ha negociado, junto con sus padres, con Jefatura que en vez de estar fuera del insti estará en el cuartido de castigo solo, haciendo deberes. Me parece que flaco favor le estamos haciendo. Por lo menos ha prometido (cosa que no me merece ningún crédito) que se portaría bien.









