viernes, 18 de agosto de 2006

Lanzarote

Las vacaciones han sido geniales. La isla es algo muy distinto a lo que yo estaba acostumbrado de ver. Para empezar hay cero árboles. Bueno, hay alguna que otra palmera pero sólo en ciertas zonas. Como es una isla volcánica, está todo lleno de lava solidificada y de basalto. El material básico de construcción decorativa sobretodo es esa roca volcánica. Cuando la pintan de blanco provoca unos contrastes muy interesantes.

El clima era de lo mejor porque siempre hace mucho aire y es fresquito; además no había casi humedad, no como aquí, que parece que vives bajo el agua. Así que Zoya y yo nos hemos puesto morenitos y hemos desconectado de todo. Además monté a camello (otra vez) y he probado la mermelada de cactus. Ahora he vuelto a la tesina.

En los dos días que llevo aquí ya he conseguido algún avance importante, así que pronto tendré que hablar con el Tutor para ver por dónde seguimos. Todavía me queda trabajo de “tuning” porque, ahora mismo es algo ilegible. Me parece que he hecho un esfuerzo enorme escribiendo y sólo llevo 16 páginas de una previsión de 50. Bien, poco a poco.

1 comentario:

MissErfolg dijo...

Jo, qué envidia, eso sí, de la mermelada de cactus creo que paso, con lo buena que está la de ciruela, fresa o cualquier vulgar fruta.