Se acabaron las clases normales hasta el próximo año. Hoy he estado haciendo juegos de lógica y de ingenio con los chicos. En el segundo de la ESO, el grupo de la maquilladora, he propuesto un juego que vi hace tiempo en algún sitio (no recuerdo si en internet o no) y que no se como se llama. Lo contaré al final del post. Explico el juego y digo:
—Escribid un número de cinco cifras que sean todas distintas.
—¿Se puede repetir números?—pregunta la maquilladora.
—¿Pero es que no escuchas? Acabo de decir que no se puede repetir.
—Sí que lo he escuchado, que no estoy sorda.
Se confirma, no es sorda, es cortica. El miércoles le pregunto: ¿8 entre 2? y me dice: "No sé". Y va, coge una calculadora y escribe mal la operación, le sale 23 y me dice: "Veintitrés". ¡¿Pero qué coño?! Un día de estos me pongo verde como Hulk y me arranco la camisa.
—¡No se puede usar la calculadora!
—Ya pero es que no me sé las tablas.
—Apréndetelas.
—No se hacerlo.
—Te las escribes y te las aprendes.
—No me apetece.
En fin, me tiene contento.
Vamos a lo que interesa, el
juego.
Es un juego entre dos personas: uno piensa un número de 5 cifras que sean todas distintas. El otro jugador debe averiguarlo proponiendo sus propios números candidatos. Por ejemplo, el número que tenemos que adivinar es
58231.
Para ello el segundo jugador propone uno cualquiera como puede ser el 32190. El primer jugador debe mirar cuantas cifras son correctas. En este caso, el 3 está en el número 58231 pero no en la posición que hemos indicado. Ése es un número
regular. Lo mismo pasa con el 2 y el 1. El 9 no está, se dice que es un número
malo, y lo mismo con el 0. El primer jugador debe decir: tienes 3 números
regular y 2
mal (sin decir cuáles son los regulares o los malos). Entonces el segundo jugador propone otro número: por ejemplo el 08235. El primer jugador diría: 3
bien y 1
regular. Etc etc.... el juego se puede hacer bastante largo pero resulta interesante. Menos mal que les ha gustado; no las tenía todas conmigo.